Vídeo Estrogenuinas: Nietzsche es mi fetiche

La vida sin la música sería un error
Nietzsche veneró el lenguaje de la música, una expresión mucho más rica que la verbal para reflejar la fuerza vital de la existencia y facilitar nuestra conciliación con la muerte y el eterno devenir cíclico. Fue un comentarista musical inflexible que dirigió tanto elogios monumentales como ataques furibundos a compositores como Wagner, Bizet, Schubert o Brahams, bien fuera porque sus obras expresaran la riqueza y el poder de la vitalidad o porque degeneraran en la pomposidad hueca y la decadencia judeocristiana. Y aunque hizo sus pinitos en la música, parece que su verdadero talento estaba en el manejo de esas bestias pardas que eran el lenguaje verbal y la razón analítica.

Debe tenerse en cuenta que Nietzsche fue un pensador crítico tenaz y contencioso, un individualista en principio contrario a muestras de adhesión como estas. Por otro lado, hay que reconocer que en Nietzsche es mi fetiche no hay rastro de esos ramalazos trágicos y sufrientes que Nietzsche percibió en la compleja forma de ser de Dionisio. Sin embargo, las salmantinas Estrogenuinas compensan esos pequeños inconvenientes con un tema de punk festero que saca relucir la faceta más jubilosa y achispada del dios griego. Y de un Nietzsche al que, puede que a regañadientes, no le hubiera venido nada mal disfrutar por un rato tomando unas Paulaner y bailando a su ritmo.

La canción se encuentra incluída en su primer EP:  Sonido Chirll Out

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