Smartphone y Bluetooth: con la música a otra parte.



El placer de viajar suele contrarrestarse en el melómano con el terror a despegarse por cierto tiempo de su colección de discos y de su equipo de sonido. Comediscos,  radiocasetes,  walkman,  discman y reproductores mp3, han sido durante años los encargados de proporcionar alivio a esos seres incapaces de sentirse a gusto sin el amparo de su fuente de sonido.  No han faltado tipos dispuestos a derrochar pilas y esfuerzo paseando por la calle radiocasetes de enormes dimensiones, pero son la excepción.  Los principales obstáculos que han impedido a estos maníacos disfrutar de su fetiche musical en condiciones y a la carta fuera de su hogar,  son el excesivo volumen y peso que requieren unos reproductores capaces de emular a la Alta Fidelidad, así como la dificultad de portar una cantidad satisfactoria de archivos musicales.

En los últimos años hemos asistido a un importante avance en el terreno del sonido portátil. Para ello se han conjugado varios factores: la evolución informática de pequeños dispositivos como los smartphones y las tablets, el desarrollo de conexiones inalámbricas eficientes, el ensanche de banda de las redes, la aceptación de  Internet como medio de distribución e intercambio  y la apuesta de los fabricantes de equipos de audio por formatos acordes con la nueva  tecnología digital.

En sus distintas versiones, desde los minúsculos aparatos de bolsillo como el Muse Mini, hasta los más corpulentos y potentes modelos como el Marshall Stanmore,  los altavoces bluetooth han irrumpido con fuerza en el mercado en los últimos meses.  Su gran ventaja frente a los modelos portátiles tradicionales consiste en su bajo coste y la aplicación del bluetooth,  un sistema de transmisión  inalámbrico presente en la telefonía móvil, de calidad aceptable y bajo consumo, a unidades integradas de amplificador y altavoces con escaso tamaño y alimentación autónoma. Los hay y desde 7 € y para todos los gustos, por lo general con muy buenos resultados en relación con su valor en el mercado. No puedo hacer un comentario experto y he de remitirme a mis preferencias personales y mi análisis de usuario. Después de leer diferentes comparativas en algunas publicaciones de referencia y poner a prueba algunos de los aparatos más destacados por los medios, me decantaría en este momento por altavoces como el Bose Mini Bluetooth (desde 157€) o el JBL Flip II (desde 103 €). Ambos tienen una potencia  similar. En el Bose destacan su diseño y la calidad de sus materiales,  la naturalidad y espaciosidad de su sonido y la potencia y calidad de sus graves, extraordinariamente ricos en matices para su escaso tamaño. En el JBL, con graves limpios y también potentes, aunque más elementales, sobresalen la nitidez de sus medios y agudos. En su construcción destacan tanto su ligereza y portabilidad, con carga a través de la universal micro USB, como sus prestaciones, con posibilidad de incorporación de una segunda unidad en combinación estéreo, gracias a  la tecnología  NFC, o la incorporación de micro interno para su empleo como manos libres. En mi caso, la clave estaría en el uso: el Bose para combinar el emplazamiento estático y el uso portátil, el JBL para una mayor movilidad.

La otra pieza del sistema sería un smartphone o una tablet con conectividad Bluetooth. La universalidad de este mecanismo de transmisión es una de sus  principales bazas  frente a otras conexiones inalámbricas más exclusivas como Airplay de Apple o SonosNet de Sonos, más vinculados a la esfera de Alta Fidelidad en casa, y que requieren del empleo de terminales específicas o sistemas de adaptación. Al conectar el smartphone o la tablet al altavoz inalámbrico, el primero de ellos cede gran parte del protagonismo al segundo, dejando en sus manos procesos como la conversión digital - analógica, la amplificación y la reproducción acústica del altavoz. Que el reproductor ejecute tantas tareas implica que la incidencia de la calidad del móvil o de la tablet  no sea especialmente relevante, por supuesto mucho menos que si estos se ajecutan de forma autónoma o incluso en conexión por cable al altavoz bluetooth. Supongo, no obstante, que el emisor seguirá determinando variables como la relación señal/ruido o la distorsión armónica, aunque imagino que en muy pequeña medida y con  un resultado difícilmente apreciable en este tipo de sistemas, salvo en el caso de aparatos que presenten importantes carencias.

Por último, el aprovechamiento un sistema de sonido portátil implica la elección de aplicaciones ágiles en la gestión de archivos y satisfactorias en su calidad sonora. Existen cientos de apps para Apple y Android dedicadas a la administración del sonido. Reseño aquí mis favoritas:




VLC player. un clásico para la reproducción de archivo de audios y de vídeo, tanto locales como en la red. 

Spotify. Se trata de la mayor discoteca disponible hasta el momento en streaming. Pueden elaborarse listas propias, suscribirse a otras y, en la versión de pago,  cargar con poco peso de datos aquellas canciones que y listas que quieran tenerse disponible offline. La nueva App de Spotify permite una calidad sonora de 320 kbps en los suscriptores de cuenta Premium, aunque al parecer el formato Ogg, empleado por Spotify, no se encuentra entre aquellos que Bluetooth es capaz de transmitir de forma directa, por lo que los archivos son enviados del terminal al altavoz con cierta compresión. Por otro lado, la suscripción gratuita solo permite reproducción en modo aleatorio y a menor definición que la asignada a la cuenta Premium.

Tunein. Es un receptor de radio con acceso a más de 100.000 emisoras de radio en streaming y miles de podcasts. Cuenta con un método de navegación muy intuitivo y un sistema de red social que permite, tras registro gratuito, configurar las preferencias, crear emisiones de radio o introducir archivos sonoros propios para compartir. La versión pro incluye, por menos de 3€,  funciones extra de utilidad como la grabación de programas.

Souncloud. Es una red social musical que ofrece una valiosa información sobre lanzamientos y novedades, permite generar streaming a partir de suscripciones o crear remixes y listas de temas escogidos. Aunque el app no está disponible en versión smart tv, coincide con las aplicaciones anteriores en su disponibilidad a través de la red, por lo que también permite una planificación previa  desde el ordenador. 

edijing. Es una  utilidad para remezclar temas con cierta holgura desde el smartphone o la tablet,  a partir de una extensa colección de archivos propios, o mediante el empleo de temas ubicados en Sound Cloud o en Deezer.

Vídeo Interpol - All The Rage Back Home

►Toda la ira

Toda la rabia vuelve a casa, All The Rage Back Home; un tema que recupera  la energía de los genuinos Interpol y que presentan en este vídeo de surf y concierto dirigido por el propio Paul Banks junto a  Sophia Peer. Formará parte de El Pintor, título en castellano que podría resultar del cambio del orden  en las letras del grupo y que será, cuatro años después de su LP homónimo,  el quinto disco de la banda neoyorkina.

I keep falling
Maybe half the time
But it's all the rage back home

Vídeo The Drums - Magic Mountain

►Only us

Un espacio compartido alejado del mundo, un balneario clausurado a seres perturbadores. Todo un alegato romántico fortalecido con el recurso a la épica de los guerreros con espadas y tayos aniquiladores y que se cierra, enlazando mitos, con un homenaje a Elisabeth Taylor. 
"Dentro de mi montaña mágica no tenemos que estar con ellos; dentro de mi montaña mágica nuestros corazones se prestan atención".
 Es el vídeo elaborado por Gorjan Lauseger para Magic Mountain, la canción con la que reaparece la banda de Brooklyn The Drums.

Vídeo Zaien Lily - フィクション

►Ficción

La música la acompaña por cada rincón de su casa, pero es fuera de ese pequeño espacio donde realmente la vive. Es el vídeo de presentación de フィクション, una canción que combina la instrumentación rock y  la emotividad vocal característica del j-pop y que se incluye en 蝿ト百合, el mini álbum de debut de los japoneses Zaien Lily

Vídeo Woodkid - The Golden Age

► The golden age is over


Ha hecho gala de su talento dirigiendo vídeos para Lana del Rey, Rihanna, o Katty Perry, pero evidencia todo el valor que lleva dentro cuando lo materializa en su propias creaciones. Es el francés Yoann Lemoine, alias Woodkid, que presenta el vídeo de The Golden Age, la canción que abre su álbum de debut, en colaboración para la ocasión con el compositor y pianista británico Max Richter
En una dilatada jornada estival, un niño de mirada atenta explora un mundo aún nuevo para él, un mundo en el que se atisban luces, y se adivinan tinieblas.

Caminando a través de los campos de oro
Chico, vamos libres de carga
De cara a los destellos de luz en la corriente
Y en los cerezos
Nos escondemos del mundo.
Pero la edad de oro se acaba
Se acaba

Chico, estamos bailando en la nieve
El agua se hiela, el viento sopla
¿Has sentido alguna vez
Que caemos a la vez que crecemos?
No, yo nunca hubiera creído
Que la luz podría irse alguna vez
Pero la edad de oro se acaba
Se acaba.