Radio 3: Hoy empieza todo . Play incorrecta


En la última entrega de la serie de comics de El Jueves, Martínez el facha, el Señor Morales se refugia en el cuarto de baño para saborear e escondidas un cigarrillo mientras evoca con nostalgia aquella dictadura en la que fumar estaba permitido; muchos padres modernos tendrían que hacer hoy piruetas sociológicas para explicar algún episodio de Pippi Calzaslargas, una niña de finales de los sesenta que vive sin tutela compartiendo casa a un caballo y un mono titi, se alimenta de natillas y cremas para los zapatos, desafía a la autoridad, se escapa de los calabozos, se mofa de la sociedad bienpensante a la vez que se relaciona confiadamente con personajes extravagantes y desaliñados y se descuelga bocabajo dejando al descubierto sin trauma alguno su colorida ropa interior. Son referencias a un pasado oscuro en nuestro país y ejemplos de situaciones que, estando donde se supone que estamos, no dejan de llamar la atención .
Los grupos punkis de los setenta y ochenta rivalizaban en el nivel de provocación y nada era entonces más censurable que la reacción desairada y el ataque a la libertad de expresión.
Este programa de Hoy empieza todo de Radio 3, saca a la luz la actitud desenfadada de una época ya pasada en la que, superada la dictadura, la sátira religiosa, la estética de las pasiones, la irreverencia política y el desafío a la moral convencional daban alimento la cultura del momento... Y hoy quizá al aparato judicial. Pues numerosas obras comienzan a rozar la ilegalidad y ser vetados productos culturales que hace unos años a nadie escandalizaban. ¿Llegarán a relegar Pippi Calzaslargas al horario de adultos? Aunque dicen que la censura previa ya no existe, lo público y lo privado no deja de judicializarse, todos estamos bajo sospecha y en esta la laberíntica maraña legal que regula nuestra existencia numerosos picapleitos hacen su agosto rastreando irregularidades con el fin de conseguir sustanciosas compensaciones económicas. Los ciudadanos, siguiendo el ejemplo de instituciones y compañías, optan por la exhibición de la obediencia legal y la exaltación de lo políticamente correcto. Los límites legales del escándalo mediático son calculados por los gabinetes jurídicos y valorado en términos de rentabilidad comercial. Sigue habiendo provocación... pero al buen gusto y a la inteligencia. Date prisa; aún estás a tiempo para hacerte con discos y películas políticamente incorrectos, pero eso sí, escóndelos bien por lo que pueda pasar.







1 comentario:

  1. spansul25/1/11

    Enseñar es provocar en el otro un pensamiento autónomo. Por ello me uno a la corriente de Pipi Calzaslargas... con Pequeño Tío y el mono Titi a su libre albedrío ¡Ja!

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