Novedades musicales en la red. Enero en construcción.
Todo parece indicar que 2026 será un año que viviremos peligrosamente. La primavera global llega a su ocaso y con ella la ficción de una democracia universal en la que los ciudadanos analizan racionalmente sus problemas y acuerdan soluciones de acuerdo con intereses comunes y principios éticos de igualdad, bienestar compartido, solución pacífica de los conflictos, respeto al medio ambiente y bla, bla, bla. La necesidad del apoyo de la población es coyuntural y cada vez más condicionada por un poder que ya no necesita disimular y que pone las cartas sobre la mesa: no la soberanía para decidir, sino la posibilidad de elegir entre el respaldo a sus demandas —a cambio de una supervivencia diseñada según el criterio de una élite paternalista— o el rechazo, que habría de conducir, por la falta de medios materiales reales, a la incapacidad operativa y al caos.
Resucitan así los esquemas del manejo de masas propios de la guerra fría, en los que el poder de la fuerza se exhibía en lugar de disimularse, y se aplican sin pudor modelos de control social basados en nuestras debilidades racionales y emocionales: sesgos sistemáticos, miedos, necesidades y atajos cognitivos bien conocidos. Sobre ese terreno se construyen hoy modelos predictivos de comportamiento aplicados a la política, la economía o la defensa, orientados a gestionar con mayor eficiencia el control de las masas.
Y aunque a pequeña escala seguimos respaldando ciegamente la lógica de un poder que escapa a nuestras manos —siendo con frecuencia portavoces involuntarios de la voz de amos cuyo paternalismo sublimamos—, siempre nos queda la posibilidad de defender un territorio propio frente a una influencia que cala por debajo de lo estrictamente político. Preservar ese ámbito que conforma nuestra vida cotidiana, como el de la música: un espacio que puede escapar a la alienación creciente en la medida en que lo hagamos verdaderamente nuestro y sepamos mantenernos, al menos en este plano próximo, al margen de una esfera política y económica dominante que aspira a invadirlo todo y a la que tantos se prestan a apoyar de modo voluntarista.
En este contexto, este es nuestro deseo para el año que comienza. Mantener criterio y distancia crítica ante la avalancha de incentivos, cámaras de eco y lógicas de audiencia, para conservar un espacio propio donde la experiencia musical siga ocurriendo según nuestras reglas, no según las de quienes buscan rentabilizar o dirigir el gusto. Para ello nos proponemos preservar la sensibilidad estética y, frente al embrutecimiento del automatismo que favorece un mercado voraz, aplicar recetas sencillas: ahondar en nuestras emociones musicales, buscar información complementaria sobre los lanzamientos —incluidas las letras—, escuchar con calma y de forma íntegra los álbumes que nos llaman la atención y resistir la comodidad de las listas paquetizadas que, de modo reflejo y paulatino, terminan condicionando nuestros gustos y, con ellos, nuestra forma de sentir y de pensar.
DISCOS
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VÍDEOS
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█ Holy Fuck
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El álbum se presenta con Evie, un groove de hipnosis psicodélica acompañado por un vídeo grabado en estudio que subraya el sentido rítmico y el encaje instrumental del grupo.
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█ deary
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█ Jill Scott
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No encajaba en la imagen, supongo que ahora lo entiendo. Hay demasiada presión por parecerse a los demás, por ser bonito, pulido, artificial.

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