![]() | █ Yes |
▲ Hubo un tiempo, allá por los setenta, en que la música de la banda londinense Yes brillaba en un panorama donde el rock progresivo se había convertido en un modelo musical inspirador para toda una generación de jóvenes con criterio propio. A pesar de las dificultades para que estos sonidos se abrieran paso en unos medios escasos y orientados a la música fácil para el consumo de masas, aquellos oyentes compraban vinilos y acudían a conciertos siempre que podían. En ese contexto, el rock progresivo actuaba como una forma de crítica a la sociedad de consumo y parecía anunciar la aurora de un movimiento emancipador… que nunca llegó a cristalizar del modo idílico y sublime que sugerían grupos como Yes, banda central de un movimiento en el que también destacaban Genesis, Pink Floyd, King Crimson, Emerson, Lake & Palmer o Jethro Tull.
De los integrantes de aquella época de máximo esplendor solo permanece en activo, como miembro de la banda, su guitarrista Steve Howe, quien hoy lidera la actividad musical de la marca Yes. Ya no forman parte del proyecto figuras clave como el vocalista Jon Anderson, el baterista Bill Bruford o los teclistas Rick Wakeman y Tony Kaye. A ello se suma la desaparición de tres pilares históricos: el bajista Chris Squire (2015), el guitarrista Peter Banks (2013) y el baterista Alan White (2022). Además, la banda, fiel a su espíritu primigenio, mantiene el logo clásico que la ha acompañado desde los setenta y presenta una portada concebida por Roger y Freyja Dean, una evocación cromática, estilística y temática de aquellas imágenes míticas que el propio Dean creó para LPs como The Revealing Science of God, Long Distance Runaround, Fragile o Roundabout.
El nuevo disco se presenta con un sonido limpio, apoyado por la Orquesta Sinfónica Nacional Checa, que aporta majestuosidad en los pasajes más expansivos. La producción, muy calibrada, otorga a cada instrumento su espacio y evita esos momentos en bloque, algo caóticos, que encontramos en algunos tramos de sus discos clásicos. Y aunque no alcanza el esplendor épico de sus obras tempranas, preserva los rasgos característicos del sonido Yes: los requiebros progresivos, las derivas épicas, la vocalización que mantiene la esencia del estilo de Jon Anderson y el desarrollo complejo e intenso de la guitarra de Steve Howe.
Es un disco que quizá no entusiasme a quienes busquen en él el sonido progresivo y sinfónico anclado en los setenta, pero que probablemente satisfará a quienes han seguido al grupo y reconocen en Aurora un disco ajustado a su momento: una obra que, manteniendo lo esencial de su identidad, consigue actualizarse e incorporar los recursos tecnológicos del presente, sin renunciar a su espíritu purista, a su inclinación espiritual y a su defensa del encuentro con la naturaleza frente a la alienación digital que caracteriza nuestro tiempo.

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